¿Te compensa cambiar a aerotermia?
Depende, sobre todo, de tus radiadores. Con los precios de hoy, dejar el gas natural y poner aerotermia manteniendo los radiadores de siempre sale a perder. Con gasóleo o butano, en cambio, el ahorro es grande. Compruébalo con tus datos.
Lo que cuesta cada kWh de calor
Esta es la cifra que decide. No importa cuánta energía gastes: si un kWh de calor te sale más caro después del cambio, cambiar te cuesta dinero todos los inviernos.
Cómo lo calculamos
Comparamos el coste de producir un kWh de calor con tu sistema actual frente a la aerotermia. Con una caldera, ese coste es el precio del combustible dividido por su rendimiento. Con aerotermia, es el precio de la luz dividido por el SCOP, que es cuántos kWh de calor saca por cada kWh de electricidad que consume.
El SCOP no es fijo: cae en picado cuando le pides agua más caliente. Un ensayo a 7 °C de temperatura exterior mide un COP de 2,88 con el agua a 50 °C, 2,60 a 55 °C y 2,41 a 80 °C. Por eso tus emisores mandan más que la marca del equipo: el suelo radiante trabaja a 35–40 °C y los radiadores de toda la vida piden 65–80 °C. Si piensas conservar los tuyos, lo desarrollamos en aerotermia con radiadores.
Precios que usamos
Lo que esto no es
Es una estimación para orientarte antes de pedir presupuesto, no un proyecto técnico. La potencia real exige un cálculo de cargas térmicas que tenga en cuenta orientación, ventanas, ventilación y puentes térmicos.
Si el resultado te ha salido en contra
No eres un caso raro: con los precios de hoy, cambiar desde gas natural conservando los radiadores sale a perder casi siempre. Lo explicamos con los números en cuándo no compensa la aerotermia, junto con los otros cuatro casos en los que conviene no cambiar.